En el momento en que los dueños de la casa tiraron las llaves por el
gran cañón que es de más o menos unos 950 metros de altura
los espíritus las atraparon y les dijeron a los dueños que nunca
volverían a entrar a la casa ya que ellos tenían toda potestad
sobre ella y que no se acercan o si no los perseguirían por el resto
de la eternidad.

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